

En una medida que refleja la tensión creciente entre los diferentes modelos de transporte en la Comunidad Valenciana, el sector del taxi ha anunciado una iniciativa de protesta que promete ser una de las más disruptivas en los últimos años. La denominada ‘huelga a la japonesa’ consistirá en ofrecer servicios gratuitos en determinados horarios durante las próximas fiestas de Fallas y Magdalena, con el objetivo de presionar a las autoridades y visibilizar sus demandas.
La acción comenzará el 14 de marzo, en Valencia y Castellón, entre las 13 y las 15 horas, donde los taxistas ofrecerán transporte sin coste alguno en un intento de captar la atención de usuarios y administraciones. Posteriormente, el 18 de marzo, en Valencia y Alicante, se repetirá la modalidad en el mismo horario. La protesta coincide además con las jornadas de paro que afectarán a los servicios de Metrovalencia y TRAM d’Alacant, como parte de una estrategia de presión que busca frenar lo que consideran una liberalización encubierta de los Vehículos de Transporte con Conductor (VTC), como Uber y Cabify.
La movilización forma parte del rechazo sectorial a las políticas recientes, que consideran han facilitado la entrada sin suficientes restricciones de las VTC en zonas urbanas e interurbanas. Los representantes del taxismo han expresado su preocupación por el futuro del servicio público, advirtiendo que la liberalización actual podría poner en riesgo su sostenibilidad y el empleo de miles de familias en la región. En concreto, señalan que al menos 9.216 familias vinculadas a licencias de taxi en la Comunitat Valenciana podrían verse afectadas si no se toman medidas contundentes.
El sector ha exigido cambios normativos urgentes que regulen con mayor rigor la presencia de las VTC, así como una mayor capacidad de inspección y control por parte de las administraciones locales y autonómicas. En su opinión, antes de autorizar nuevas licencias o permisos urbanos para VTC, los municipios deberían emitir informes de necesidad y de impacto sobre el tráfico y los servicios públicos existentes. De lo contrario, advierten, la competencia desleal continuará mermando su actividad y poniendo en jaque la regulación que durante años ha caracterizado a su sector.
En la misma línea, la Comunidad Valenciana ha abierto esta semana una mesa de diálogo en la que participan representantes de ambos lados, con la esperanza de encontrar una solución «lo más ecuánime posible» a la disputa. Sin embargo, los taxistas no han ocultado su disposición a intensificar sus protestas si en un plazo razonable no se adoptan medidas concretas, advirtiendo que podrían lanzar una campaña de protestas sin precedentes en toda la región.
El impacto de estas movilizaciones va más allá del mero contexto de las fiestas, pues reflejan la tensión acumulada entre un sector tradicional y las nuevas formas de transporte impulsadas por las plataformas digitales. La situación también pone a prueba la capacidad de diálogo y regulación del gobierno autonómico, que se enfrenta a la difícil tarea de equilibrar los intereses de todos los actores implicados, intentando evitar que una disputa sectorial deriving en una pérdida de servicios públicos esenciales para la movilidad de los ciudadanos.
