La expiración del tratado Nuevo START entre Rusia y Estados Unidos, prevista para finales de febrero, genera una creciente preocupación sobre el futuro del control de armas nucleares entre ambas potencias. Este acuerdo, vigente desde 2011 y prorrogado en 2021, estableció limitaciones cruciales a los arsenales nucleares de ambos países, reduciendo sus cabezas nucleares estratégicas a 1.550 cada uno y permitiendo un máximo de 700 lanzaderas operativas. Sin embargo, la situación se ha visto gravemente afectada por la invasión de Ucrania, lo que ha llevado a Rusia a suspender ciertas inspecciones previstas en el tratado y ha paralizado el diálogo sobre nuevos acuerdos.
Dmitri Medvédev, actual vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, ha declarado que la inminente expiración del tratado debería ser una alerta global, aunque también advirtió que no implica necesariamente el estallido de un conflicto nuclear inmediato. Mientras tanto, el expresidente estadounidense Donald Trump ha expresado su deseo de incluir a China en cualquier nuevo acuerdo de control de armamentos, una propuesta que Pekín ha rechazado, argumentando que su arsenal no se compara con los de Washington y Moscú. Con el 90% de las cabezas nucleares en manos de estos dos países y un creciente número de actores nucleares, la falta de un nuevo pacto pone en riesgo la estabilidad estratégica a nivel global.
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