

La atrofia vaginal y la sequedad íntima son problemas de salud que afectan a un gran número de mujeres, especialmente tras la llegada de la menopausia, aunque no se limitan únicamente a esta etapa de la vida. La doctora Laura Barbero, especialista en Ginecología del Hospital Quirónsalud Vitoria, explica que la atrofia vaginal se origina principalmente por la disminución de estrógenos, lo cual lleva al adelgazamiento de las capas del epitelio vaginal. Este fenómeno deriva en pérdida de elasticidad, hidratación y capacidad defensiva ante infecciones, provocando síntomas como sequedad, picor y dolor durante las relaciones sexuales.
Las mujeres enfrentan diversas transformaciones hormonales a lo largo de su vida que pueden influir en su salud íntima. Factores como el envejecimiento, partos vaginales o tratamientos médicos específicos pueden desencadenar estos síntomas, que durante mucho tiempo han sido considerados inevitables. Sin embargo, la doctora Barbero insiste en que no deben aceptarse pasivamente, pues existen tratamientos efectivos que pueden aumentar el bienestar de las pacientes.
Para tratar la atrofia y sequedad vaginal, es crucial adoptar un enfoque personalizado que incluya tanto tratamientos hormonales como no hormonales. Algunas de las opciones disponibles abarcan tratamientos hormonales locales, lubricantes e hidratantes vaginales. Un avance considerable en este campo es el uso de técnicas de medicina regenerativa, las cuales activan los mecanismos naturales de reparación del cuerpo, mejorando la producción de colágeno, elasticidad e hidratación del tejido vaginal. Entre estas técnicas, destaca el uso de láser vaginal de CO₂ fraccionado, el cual, al estimular la producción natural de colágeno, permite la regeneración del tejido y el aumento de la lubricación.
Este tratamiento con láser, apunta la doctora Barbero, es mínimamente invasivo y se realiza en consulta sin requerir hospitalización. Generalmente, es bien tolerado por las pacientes, quienes pueden retomar rápidamente sus actividades cotidianas. Se recomienda realizar varias sesiones con intervalos entre ellas para asegurar resultados progresivos.
Más allá de las incomodidades físicas, la atrofia y sequedad vaginal pueden afectar significativamente la calidad de vida, el bienestar emocional y la salud sexual de las mujeres. Superar estas molestias y restaurar la comodidad diaria contribuyen a reforzar la confianza y la relación que tienen con su cuerpo. La doctora Barbero destaca la relevancia de abordar estos problemas para garantizar no solo la salud, sino también una mejor calidad de vida para las mujeres afectadas.
