El Atlético de Madrid quedó eliminado de la Copa del Rey tras un partido que comenzó sin el habitual fervor de su afición y con una propuesta de juego tímida en la primera mitad, corregida tardíamente por Simeone. El ambiente poco animado contrastó con la importancia del encuentro, que decidía un puesto en la final del próximo 26 de abril en Sevilla. El equipo colchonero, castigado por una serie de derrotas previas en la liga y competiciones europeas, presentó un planteamiento conservador en la primera parte, el cual permitía al Barcelona dominar el encuentro. El técnico Simeone intentó ajustar su estrategia sin éxito, pues Musso continuaba realizando salidas en largo y la falta de un centrocampista con presencia física impedía la jugada de segundas pelotas y duelos aéreos.
En el segundo tiempo, los cambios realizados por Simeone dieron lugar a un Atlético más agresivo y decidido, pero que no fue suficiente para igualar el marcador. La entrada de Lenglet, Javi Galán y Sorloth revolucionó brevemente el esquema táctico del equipo, y aunque Sorloth casi logra el empate en un cara a cara con Szczęsny, fue Ferran quien sentenció el partido a favor del Barça. La eliminación dejó a los aficionados rojiblancos con poco que celebrar, proyectando un panorama desalentador tras un mes de decepciones deportivas. El equipo, no obstante, se ganó una ovación por su mejor rendimiento en la segunda mitad, mientras que Simeone seguía lidiando con las bajas de forma en su plantilla, reflexionando sobre cómo recobrar la competitividad para lo que resta de temporada.
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