Las aerolíneas mexicanas Volaris y VivaAerobus han anunciado un acuerdo para fusionarse bajo el nombre de Grupo Más Vuelos, en un esfuerzo por ampliar la conectividad aérea y reducir costos dentro de México y hacia el extranjero. Aunque cada compañía mantendrá sus operaciones por separado, el acuerdo se enfrenta a un escrutinio regulatorio importante, ya que la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la Comisión Nacional Antimonopolio revisará la fusión para asegurar su conformidad con las leyes de competencia económica. Ambas aerolíneas, que actualmente abarcan el 70% del tráfico aéreo doméstico del país, buscan además ampliar sus flotas y capacidades operativas. No obstante, el anuncio llega en un contexto complicado, marcado por cancelaciones y retrasos de vuelos que han suscitado la irritación de los usuarios, así como críticas por posibles incumplimientos de leyes aeronáuticas.
A las complicaciones operativas de Volaris y VivaAerobus se suman restricciones internacionales, como la decisión del Departamento de Transporte de Estados Unidos de disolver la alianza entre Delta y Aeroméxico, aunque estas líneas aéreas han intentado impugnar la medida en los tribunales. Además, Washington ha cancelado 13 rutas aéreas mexicanas, citando traslados de operaciones de carga al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles como razón para una aparente violación de acuerdos. Mientras tanto, en el plano doméstico, las asociaciones de pilotos han expresado su descontento con la contratación de pilotos extranjeros por parte de Volaris, diciendo que tales acciones infringen las normativas vigentes en México. La Procuraduría Federal del Consumidor ha registrado numerosas quejas contra las aerolíneas nacionales, lo que complica aún más la percepción pública sobre la calidad del servicio ofrecido y plantea retos adicionales para la nueva alianza empresarial en el mercado.
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