La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha informado que se está llevando a cabo una revisión exhaustiva de las instalaciones en el campo de Cantarell debido a un desastre ambiental en el Golfo de México, que lleva más de un mes afectando la región. En una conferencia de prensa, Sheinbaum declaró que el Gobierno, en colaboración con científicos, está determinando si las emanaciones cerca de la Sonda de Campeche son naturales o causadas por una fuga. La situación se ha agravado por la presencia del buque Árbol Grande, que fue contratado por Pemex para reparaciones y estuvo anclado durante más de ocho días sobre un oleoducto crucial, lo que ha contribuido a una mancha de petróleo extendida sobre las costas de Veracruz y Tabasco.
A pesar de las acusaciones de un posible encubrimiento, Petróleos Mexicanos ha aclarado en comunicados que estar detenido en alta mar no necesariamente implica una fuga de petróleo. No obstante, las imágenes satelitales de mediados de febrero revelan una gran mancha petrolífera en la zona, intensificando la preocupación pública. La situación ha causado graves impactos en los ecosistemas costeros del Golfo, con reportes de fauna marina muerta en las playas. El grupo interdisciplinario encargado de manejar la crisis ha instalado barreras de contención y está revisando la integridad de los ductos asociados, subrayando la gravedad de la situación y la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva.
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