La mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos ha otorgado al presidente Donald Trump la libertad de continuar con las acciones militares en Irán, las cuales han sido emprendidas junto a Israel en una ofensiva que se encuentra en plena escalada en Oriente Próximo. A pesar de los intentos de limitar el poder del mandatario mediante una iniciativa legislativa que buscaba exigir la autorización del Congreso para cualquier despliegue militar, la medida fue rechazada con 53 votos en contra y 47 a favor, reflejando la profunda división política que permea en el Senado. Este desenlace pone en evidencia el respaldo inquebrantable de la bancada conservadora hacia Trump, incluso en circunstancias que desafían la Constitución, que estipula que solo el Congreso tiene la facultad para declarar la guerra.
Mientras algunos legisladores, como el demócrata John Fetterman y el republicano Rand Paul, rompieron filas al votar de manera independiente a sus partidos, la medida urgía una retirada inmediata de las fuerzas estadounidenses de Irán. La propuesta, apoyada también por el senador de Virginia Tim Kaine, invocaba la Ley de Poderes de Guerra de 1973 para frenar la escalada bélica. Kaine y otros argumentaron que esta guerra en un país tan lejano no responde a los intereses de los estadounidenses, quienes ya han comenzado a resentir las repercusiones económicas de la inestabilidad regional. A través de una carta al Congreso, Trump justificó la intervención aludiendo a que Irán sigue siendo un peligroso patrocinador del terrorismo mundial, sin descartar la posibilidad de un ataque terrestre, decisión que podría incrementar las tensiones internas y externas.
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