

Durante las celebraciones navideñas, miles de personas experimentan un cambio en sus hábitos habituales, lo cual puede afectar de manera significativa la calidad del sueño. La combinación de rutina alterada, excesos en la alimentación y en el consumo de alcohol, y un incremento en los compromisos sociales, genera un escenario que, aunque festivo, también puede ser desafiante para la salud del descanso.
Expertos en neumología advierten que estos cambios temporales no solo provocan cansancio y malestar, sino que también pueden agravar problemas respiratorios vinculados con la apnea del sueño, una condición que muchas veces pasa desapercibida y que ha sido foco de campañas específicas en los últimos años. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ha lanzado el Año SEPAR 2025-2026 dedicado a visibilizar los Trastornos Respiratorios del Sueño (TRS), con el objetivo de sensibilizar tanto a la población como a los profesionales sanitarios sobre la importancia de mantener hábitos saludables, especialmente en épocas de festividad.
La alteración de los horarios habituales, la ingesta copiosa de alimentos y bebidas a horas tardías, sumada al consumo de alcohol, puede llevar a una disminución de la calidad del descanso, traduciendo en mayor irritabilidad, fatiga prolongada y un peor estado de ánimo general. Además, estas prácticas contribuyen al desarrollo de problemas metabólicos como la diabetes y la obesidad, y aumentan las probabilidades de accidentes por somnolencia en la conducción o tareas cotidianas.
Frente a esta realidad, los neumólogos ofrecen varias recomendaciones prácticas para cuidar el sueño durante estos días. Una de ellas apunta a gestionar el estrés con actividades que promueven la relajación, como la meditación o la lectura, con el propósito de reducir la ansiedad que suele intensificarse en estas fechas. También aconsejan mantener una alimentación equilibrada, evitando cenas demasiado tardías o muy pesadas que dificulten el sueño. Limitar el consumo de alcohol y alternar con agua durante las celebraciones ayuda a prevenir interrupciones en las fases del descanso y los ronquidos excesivos.
La siesta, tradicional en muchas culturas, puede ser una aliada si se limita a unos 20 o 30 minutos, pero dormir en exceso para compensar las noches malas puede alterar aún más los ritmos circadianos. Prácticas simples como aplicar calor local, tomar infusiones relajantes o realizar estiramientos suaves después de noches de excesos también contribuyen a preparar el cuerpo para un sueño reparador.
Cuando termine la temporada de fiestas, retomar los horarios habituales, evitar el uso de pantallas en la última hora del día y cenar ligero ayudan a facilitar la transición hacia una rutina que favorezca un sueño saludable. La constancia en estos hábitos es clave para minimizar los efectos negativos de las celebraciones en el descanso.
La preocupación por la calidad del sueño no es exclusiva de los adultos. Los especialistas recomiendan que también se proteja el descanso de los niños y adolescentes. Para ellos, mantener rutinas claras, crear ambientes tranquilos y limitar el uso excesivo de pantallas antes de acostarse son medidas que contribuyen a un sueño más saludable. En los adolescentes, cuya tendencia natural es trasnochar más en vacaciones, es importante establecer límites razonables y promover actividades físicas que ayuden a regular los horarios de descanso.
En definitiva, las fiestas navideñas, si bien representan momentos de alegría y reunión familiar, también ofrecen una oportunidad para cuidar del bienestar general. La concienciación sobre la importancia de un buen sueño y la adopción de pequeños cambios puede garantizar que las celebraciones no solo sean memorables, sino también saludables, evitando complicaciones que pueden afectar la calidad de vida en el corto y largo plazo.
