Con una participación baja y un ambiente marcado por escándalos políticos y concentración de poder, Miami acudió a las urnas para elegir a su próximo alcalde. Ningún candidato logró el 50% necesario, por lo que se definirá en una segunda vuelta el 9 de diciembre entre Eileen Higgins y Emilio González. Higgins, comisionada de Miami-Dade, obtuvo el 36% de los votos, mientras que González, exadministrador de la ciudad, alcanzó el 19.5%, superando a los otros 11 candidatos. Solo el 21% de los votantes registrados participó, reflejando el bajo interés en un contexto de profundas transformaciones demográficas y tensiones políticas.
La contienda, aunque oficialmente no partidista, está influida por el reciente giro republicano del condado en las elecciones de 2024. González cuenta con el respaldo de figuras republicanas, mientras que Higgins es vista como la opción demócrata. Miami, históricamente demócrata, ha visto cómo su complejo tejido político local se entrelaza con acusaciones de corrupción, abuso de poder y enfrentamientos entre figuras clave. La elección muestra un debate más amplio sobre ética y transparencia en un contexto de crecimiento económico y desafíos en el costo de vida que enfrenta la ciudad.
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