
El Ayuntamiento de San Sebastián ha dado un paso importante en su lucha contra la expansión descontrolada del turismo en la ciudad. En una decisiva votación unánime, el pleno municipal aprobó la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que limita la concesión de nuevas licencias de alojamiento y vivienda turística. La medida afecta tanto a los barrios considerados saturados, como el Centro, Parte Vieja, Gros, Antiguo e Ibaeta, como a los suelos residenciales del resto del municipio, con el objetivo de promover un desarrollo urbano más equilibrado y proteger a los residentes de los efectos del turismo masivo.
La iniciativa responde a la creciente preocupación de los ciudadanos por el impacto que genera la proliferación de alojamientos turísticos en el acceso a la vivienda y en la convivencia vecinal. La capital guipuzcoana se une así a otras ciudades europeas que reconocen la necesidad de limitar el crecimiento del sector para mantener la calidad de vida y garantizar un uso residencial sostenible.
La nueva normativa prohíbe la autorización de nuevas viviendas de uso turístico, alquiler de habitaciones con fines turísticos y cualquier otro uso de hospedaje en zonas saturadas. Entre las excepciones, se contempla la posibilidad de destinar ciertos edificios protegidos a uso turístico, aunque bajo condiciones extremadamente restrictivas que buscan evitar que esta opción sirva como evasiva a la prohibición.
En el resto de la ciudad, la regulación también se endurece, restringiendo la apertura de nuevos hoteles únicamente a parcelas que no tengan uso residencial, reforzando así la protección del patrimonio habitacional. Esta medida busca facilitar el acceso a la vivienda para los residentes, en un contexto donde los precios en San Sebastián figuran como los más altos de la región. Según datos recientes, el precio del metro cuadrado de vivienda de segunda mano alcanzó los 7.155 euros, tras un incremento anual del 7%, evidenciando un grave desequilibrio entre oferta y demanda.
Expertos en el mercado inmobiliario advierten que esta situación crea dificultades cada vez mayores para los jóvenes y hogares medios, que ven cómo el acceso a la vivienda se aleja en medio de una demanda que en ocasiones cuadruplica la oferta. La tensión en el mercado, agravada por la proliferación de alojamientos turísticos, expulsa a buena parte de la población local y contribuye a la pérdida de convivencia vecinal en áreas históricamente concurridas por turistas.
Con esta modificación, San Sebastián busca no solo frenar el impacto del turismo en los barrios más afectados, sino también promover un modelo de turismo sostenible que sea compatible con la conservación del patrimonio urbano y la calidad de vida de sus habitantes. La medida, que ha sido respaldada por todos los grupos políticos, refleja una voluntad clara de garantizar que el destino de gran parte del suelo urbano siga siendo residencial, en un esfuerzo por equilibrar el crecimiento turístico y la protección de las comunidades locales.
