Carlos Sainz ha enfrentado una primera mitad de temporada en la Fórmula 1 repleta de altibajos. Desde el golpe de ser informado de su salida forzada de Ferrari, seguida por una apendicitis que lo obligó a retirarse en Arabia Saudí, hasta la victoria en Australia aún recuperándose del dolor, el piloto español ha mostrado una resiliencia admirable. A pesar del triunfo y los podios iniciales, Sainz no logró concretar su traslado a los equipos de Red Bull o Mercedes, optando finalmente por unirse a Williams, una decisión que parece más acertada al considerar las recientes mejoras del equipo británico. No obstante, el rendimiento del madrileño se desaceleró notablemente en las últimas carreras, alcanzando solo un podio en los últimos nueve grandes premios.
La comitiva de la F1 se encuentra ahora en Singapur, donde Sainz vivirá un nuevo desafío tras un difícil sábado al chocar contra el muro en la clasificación, dejándolo sin posibilidades de pelear por la pole. Esta fue para Lando Norris, mientras que Fernando Alonso comenzará desde la séptima posición. Singularmente, el año pasado Sainz fue el único en ganar una carrera que no fue dominada por Red Bull, algo que dará un toque especial a su competencia en Marina Bay. Max Verstappen, tras un rendimiento oscilante y sin victorias desde junio, buscará retornar a su mejor forma desde la segunda posición en la parrilla, después de un fin de semana complicado en Azerbaiyán y un inicio igualmente difícil en Singapur. La pelea por el podio promete ser intensa, con el holandés tratando de superar a su compañero de equipo, Checo Pérez, y otros contendientes como Charles Leclerc y el mismo Sainz.
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