

Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Kings College de Londres confirma, una vez más, la importancia de incluir ciertos alimentos en la dieta cotidiana para cuidar del corazón. Los resultados muestran que consumir regularmente alimentos ricos en compuestos antioxidantes llamados polifenoles puede tener efectos positivos en la salud cardiovascular y ayudar a gestionar los riesgos que aumentan con la edad.
Durante más de una década, un equipo dirigido por el doctorando en nutrición Yong Li realizó un seguimiento de más de 3.100 adultos en Reino Unido. La investigación midió tanto la presión arterial y los niveles de colesterol de los participantes como sus perfiles de riesgo cardiovascular, utilizando herramientas estadísticas como la puntuación de riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECCVD) y HeartScore. Lo particular del estudio fue que, además de las mediciones tradicionales, monitorizaron los metabolitos en la orina de los participantes para determinar la ingesta de polifenoles, compuestos presentes en muchos alimentos cotidianos que ayudan a proteger el sistema cardiovascular.
Los resultados indicaron que a mayor presencia de estos metabolitos en la orina, mejoraba la situación del corazón de los adultos analizados. Es decir, disminuían la presión arterial y los niveles de colesterol total, al mismo tiempo que aumentaba el colesterol HDL, conocido como el «bueno». Todo esto sugiere que los polifenoles, especialmente los flavonoides y los ácidos fenólicos, promueven una mejor salud cardiovascular.
Los investigadores desarrollaron incluso una «puntuación dietética de polifenoles» para evaluar la ingesta de diferentes alimentos, destacando aquellos especialmente beneficiosos como el té, el café, las frutas rojas, el aceite de oliva, los frutos secos y los cereales integrales. La idea es que estos alimentos, cuando se consumen con regularidad, contribuyen a ralentizar el aumento del riesgo de enfermedades del corazón, un proceso que naturalmente se intensifica con la edad.
«Nuestros hallazgos muestran que una dieta rica en polifenoles puede ayudar a reducir la velocidad con la que aumenta el riesgo cardiovascular con el paso de los años», explicó Ana Rodriguez-Mateos, profesora en el mismo centro de estudios. Incluso cambios pequeños, si se mantienen a largo plazo, pueden marcar una diferencia significativa en la protección del corazón.
Es importante aclarar que el estudio no establece una relación causal directa entre la ingesta de polifenoles y la reducción de riesgos, sino una asociación. Sin embargo, los datos refuerzan la idea de que incorporar estos alimentos en la rutina diaria puede ser una estrategia efectiva y accesible para muchas personas.
Según Li, «los compuestos vegetales están ampliamente disponibles en alimentos que todos podemos incluir en nuestras comidas cotidianas», haciendo de esta una recomendación práctica y sencilla. La evidencia evidencia que mantener una dieta equilibrada, que incluya estos ingredientes, puede ser una pieza clave para cuidar la salud del corazón a medida que envejecemos.
Este trabajo, que se publicó en la revista BMC Medicine, llega en un momento en que la población mundial enfrenta cada vez más problemas relacionados con las enfermedades cardiovasculares. La buena noticia es que pequeños ajustes en la alimentación pueden marcar una gran diferencia en el bienestar a largo plazo. Con solo sumar unas frutas rojas, una taza de té o un puñado de frutos secos en la dieta diaria, podemos dar un paso hacia una vida más saludable, con un corazón más fuerte y resistente.
