

El reciente acuerdo colectivo en Ryanair marca un hito en la regulación de las condiciones laborales de sus tripulantes en España, tras años de tensiones y litigios. Aprobado formalmente y registrado en el Boletín Oficial del Estado, este convenio, vigente hasta 2030, busca ofrecer un marco estable en medio de un panorama sindical complejo y marcado por disputas legales.
El convenio, firmado exclusivamente con Comisiones Obreras (CCOO), cubre todos los tripulantes de cabina con base en España y regula aspectos fundamentales del trabajo en la aerolínea, incluyendo tarifas salariales, derechos de vacaciones y participación en órganos representativos. Uno de los aspectos más destacados es la implementación de una nueva estructura salarial, que contempla incrementos en los salarios base y globales y sustituye el antiguo bono de productividad, cuya expiración data de marzo de 2021. Además, establece que Ryanair podrá reprogramar, posponer o cancelar vacaciones en situaciones de fuerza mayor, siempre tras consulta previa con el empleado, priorizando la continuidad del servicio aéreo.
Otra novedad relevante es la creación de un Comité Intercentros, que reunirá a representantes de los diferentes bases y funcionará como órgano unificado de representación, con reuniones trimestrales que sustituyen los encuentros individuales, salvo casos justificados. Este mecanismo busca dar mayor participación a la plantilla, en un contexto donde la presencia sindical ha sido objeto de controversia.
El proceso de negociación no estuvo exento de obstáculos legales. Los tribunales españoles invalidaron previamente el convenio de Ryanair por irregularidades en la elección de representantes y en las formas de negociación, lo que llevó a la firma de un acuerdo de alcance limitado con CCOO, restringiendo beneficios a sus afiliados y reclamando la devolución de salarios a quienes no pertenecen al sindicato. Este reclamo, que puede llegar a 4.000 euros por trabajador, generó rechazo entre los sindicatos USO y Sitcpla, quienes denunciaron presiones por parte de la compañía para forzar la afiliación y vulnerar la libertad sindical.
Ryanair arguye que su actuación está amparada por la sentencia de los tribunales y que el convenio solo se aplica a los miembros de CCOO, en línea con la normativa vigente. La empresa aseguraba que los empleados que se afilien podrán mantener las mejoras tanto salariales como en días libres, siempre respetando las decisiones legales y la voluntad sindical.
Mientras tanto, los sindicatos USO y Sitcpla continúan denunciando las prácticas de presión y la falta de transparencia en la gestión de beneficios. La situación refleja la tensión constante entre la necesidad de estabilidad laboral y las controversias que aún persisten en el sector aéreo, donde la lucha por condiciones justas sigue siendo un asunto de interés para miles de trabajadores.
