El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha proclamado este miércoles la retirada de la subvención a los combustibles, al tiempo que declaró una “emergencia económica, financiera, energética y social”. En un mensaje televisado, el mandatario, quien asumió el cargo el pasado 8 de noviembre en medio de una crisis económica, justificó su decisión afirmando que el país no puede seguir operando “con normas de los últimos 20 años”. Paz describió su decreto como una “decisión histórica de salvataje de la patria” que permitirá al gobierno actuar con rapidez y coordinar esfuerzos para estabilizar la economía y garantizar el suministro y los precios de los combustibles, un tema crucial para la ciudadanía boliviana.
Las nuevas tarifas de los combustibles son un cambio significativo en el panorama económico del país, con los precios de la gasolina especial y premium fijados en hasta 11 bolivianos por litro (aproximadamente 1,58 dólares), mientras que el litro de diésel se establece en 9,80 bolivianos (1,40 dólares). Estas modificaciones se producen en un contexto donde Bolivia enfrenta problemas de abastecimiento de gasolina y diésel desde 2024, lo que ha llevado a largas filas de vehículos en las estaciones de servicio. Para abordar esta situación, el gobierno también anunció importantes medidas, como la eliminación del diésel de la lista de sustancias controladas, con el objetivo de facilitar su importación y asegurar un suministro continuo vital para el transporte y la producción nacional.
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