
El servicio ferroviario de Rodalies de Renfe en Cataluña ha experimentado importantes dificultades en las últimas semanas, afectando la movilidad de miles de pasajeros. Tras el grave incidente de seguridad ocurrido hace diez días, que desencadenó una parálisis casi total en el servicio, las operaciones han intentado reanudarse con restricciones y soluciones alternas. Adif trabaja en reparar la infraestructura ferroviaria afectada por años de déficit inversor y recientes inclemencias climáticas, particularmente en la R3, que permanece sin servicio, y otros 11 tramos de vías que están cerrados, obligando a muchos pasajeros a recurrir a autobuses para completar sus trayectos. La situación se complica aún más por las alertas de Protección Civil debido a los fuertes vientos en la región, que podrían alcanzar velocidades de más de 70 kilómetros por hora, instando a extremar precauciones en la movilidad.
Las líneas específicas enfrentan una variedad de problemas. La R1 opera entre L’Hospitalet y Blanes con limitaciones de velocidad, mientras que el tramo hacia Maçanet-Massanes se cubre en autobús. La R2 avanza con pocos convoyes y limitaciones de velocidad, provocando retrasos previsibles. La R3 presta un servicio mixto, combinando tren y autobús, y la R4 sufre importantes demoras debido a un reciente accidente. Además, la R8 sigue sin servicio y los trenes regionales en Girona y otras áreas tienen restricciones y sustituciones por carretera. En su conjunto, estas interrupciones resaltan la urgencia de solucionar los problemas persistentes de infraestructura ferroviaria en Cataluña para garantizar un servicio confiable y seguro a sus usuarios.
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