
Rocío Carrasco protagonizó un incómodo momento durante la emisión del programa «Hasta el fin del mundo», que se transmite por RTVE. En la noche del miércoles, Carrasco y su compañera Anabel Dueñas llegaron a una estación de autobuses en Perú, donde la conversación sobre los precios de los billetes tomó un giro inesperado. Anabel, intentando hacer una broma para obtener un descuento por su cumpleaños, se vio sorprendida cuando el empleado del mostrador les advirtió que no podían abordar el autobús si habían consumido alcohol, lo que desató una serie de reacciones entre las dos mujeres.
El comentario caló hondo, especialmente en Carrasco, quien se sintió totalmente desencajada ante la acusación. Tras preguntar si la advertencia se refería a ella y recibir una afirmación del empleado, Rocío expresó su indignación, desafiando al trabajador a someterse a una prueba de alcoholemia. Con determinación, Carrasco accedió a realizar la prueba, la cual arrojó un resultado negativo, lo que le permitió reafirmar su postura y criticar la situación al señalar que la acusación era aún más grave considerando su condición de abstemio. Ante esta experiencia amarga, declaró que no volvería a utilizar la empresa de autobuses Cruz del Sur.
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