En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, el papel de la inteligencia artificial (IA) en el sistema de justicia penal ha comenzado a suscitar inquietudes profundas. Según un análisis presentado por la Electronic Frontier Foundation (EFF) en la publicación anual de la Asociación Americana de Abogados, «The State of Criminal Justice 2024», las fuerzas del orden están integrando cada vez más tecnologías habilitadas por IA, lo que plantea serias preguntas sobre privacidad y justicia.
Este informe revela que herramientas como el reconocimiento facial y los lectores automáticos de matrículas son ahora parte del arsenal policial. Aunque estas tecnologías prometen eficiencia y precisión, también han sido culpables de detenciones erróneas por falsos positivos. Además, el uso de sistemas de detección de disparos y otras formas de análisis, combinados con datos de geolocalización, contribuyen a la elaboración de perfiles detallados de los ciudadanos, aunque no sean objeto de ninguna investigación activa.
La investigadora de EFF, Beryl Lipton, advierte sobre las profundas implicaciones de este fenómeno: «La IA facilita la invasión masiva de la privacidad y corre el riesgo de institucionalizar desigualdades y abusos». Lipton destaca que la adopción continua de estas tecnologías podría erosionar los derechos civiles y el debido proceso, pilares fundamentales en cualquier sociedad democrática.
Los departamentos de policía, alentados por el marketing agresivo de las compañías tecnológicas, están cada vez más interesados en adoptar estas herramientas. Sin embargo, la opacidad en cómo el software de IA realiza inferencias y conexiones plantea preocupaciones sobre la transparencia y equidad del sistema de justicia penal.
Frente a la promesa y el peligro de la tecnología de vigilancia basada en IA, la publicación «The State of Criminal Justice 2024» es un llamado de atención para legisladores y defensores de derechos civiles. La discusión no es solo sobre el presente, sino sobre cómo estas decisiones moldearán la justicia y la privacidad en el futuro. Mientras el debate avanza, el equilibrio entre seguridad y libertad se encuentra en el corazón de la conversación sobre el uso ético de la IA en la aplicación de la ley.