
El envejecimiento de la infraestructura ferroviaria en Cataluña, combinado con un déficit de inversión y el impacto del cambio climático, exige una revisión integral de la gestión de los servicios de Rodalies. La reciente tragedia en Gelida, que dejó un balance trágico, ha puesto nuevamente de manifiesto las carencias de un sistema que diariamente transporta a más de 400,000 usuarios. Expertos en ingeniería apuntan a la falta de inversiones sostenidas en las últimas décadas, acentuada por la priorización de proyectos de alta velocidad en detrimento de las cercanías. En este contexto, se subraya la necesidad imperiosa de incrementar las inspecciones y el mantenimiento de la red para prevenir situaciones de riesgo.
El avance tecnológico es considerado crucial para mejorar la fiabilidad de la red ferroviaria. Especialistas abogan por la incorporación de sensores avanzados y sistemas de inteligencia artificial que permitan realizar análisis predictivos y optimizar el mantenimiento. La complejidad de la orografía catalana, marcada por montañas y áreas costeras, aumenta el riesgo de desprendimientos, lo que subraya la necesidad de protocolos robustos para enfrentar situaciones adversas como lluvias torrenciales. Con un nuevo enfoque que priorice la predicción y el uso de tecnología, los expertos insisten en que la infraestructura ferroviaria no solo debe ser mantenida, sino que también necesita adaptarse a los desafíos emergentes del cambio climático.
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