

En el reciente evento GTC 2026, NVIDIA ha marcado un hito en el desarrollo de sistemas para inteligencia artificial (IA) al anunciar Vera Rubin, una plataforma que reimagina su estrategia tradicional de centrarse en unidades de procesamiento gráfico (GPU) contraponiendo una infraestructura completa. Esta plataforma, destinada a fortalecer el papel de NVIDIA en el ámbito de la IA moderna, incorpora un enfoque multifacético y colaborativo para abordar las complejas necesidades de la era agéntica.
Vera Rubin no solo representa un avance en términos de potencia, sino también un cambio conceptual en la visión de NVIDIA. La empresa, que en el pasado ofreció soluciones basadas principalmente en el poder bruto de una GPU, ahora propone un sistema compuesto por una variedad de elementos especializados: desde CPUs diseñadas para entornos de aprendizaje por refuerzo hasta LPUs de Groq, optimizadas para inferencia de baja latencia. La plataforma incluye también una intrincada red interconectada mediante Ethernet e InfiniBand, lo cual refleja una aceptación de que la simple adición de FLOPS no es suficiente para satisfacer las demandas actuales de la IA.
En el corazón de esta infraestructura resalta el Vera Rubin NVL72, un rack compuesto por 72 GPUs Rubin y 36 CPUs Vera, interconectados por tecnologías como NVLink 6 y DPUs BlueField-4. NVIDIA asegura que este conjunto permite entrenar modelos avanzados con una eficiencia energética hasta diez veces mayor que modelos anteriores, como Blackwell. El impacto promete ser significativo: una reducción drástica en el costo por token y un mayor throughput de inferencia, aunque es importante resaltar que estos datos provienen de la propia compañía y restaría verificación independiente.
Otra pieza clave es el Vera CPU Rack, diseñado para operaciones a gran escala en entornos de ejecución de agentes de IA y sistemas de reinforcement learning. Aquí, NVIDIA apunta claramente a satisfacer las necesidades no solo de modelos que responden a comandos simples, sino de sistemas sofisticados que requieren una infraestructura robusta para iterar, probar y desplegar procesos complejos.
Destaca también la incorporación del rack Groq 3 LPX, orientado a inferencia y equipado con 256 procesadores LPU. Este componente simboliza un importante giro estratégico de NVIDIA hacia el dominio de la inferencia especializada, alejándose del monopolio absoluto de las GPUs hacia una arquitectura más segmentada y eficiente.
El diseño de NVIDIA ahora pone un especial énfasis en el almacenamiento y la interconexión de redes, presentando el BlueField-4 STX y Spectrum-6 SPX Ethernet como elementos centrales para el manejo eficiente de la memoria de contexto y el tráfico interno del sistema. Lo que antes era un accesorio, ahora se convierte en un elemento crítico en el esquema estratégico de la compañía.
La llegada al mercado de los productos basados en Vera Rubin está prevista para la segunda mitad de 2026, a través de grandes proveedores de servicios en la nube y fabricantes de servidores de renombre. NVIDIA promete un ecosistema robusto, pero, como suele ocurrir en estos casos, la implementación real y su aceptación en el mercado de la IA aún están por verse.
En definitiva, con Vera Rubin, NVIDIA no solo introduce una nueva tecnología, sino una revisión integral de cómo concibe la infraestructura de IA a gran escala, señalizando una nueva era donde la heterogeneidad y la cooperación de diferentes módulos especializados suplantan la dependencia exclusiva de las poderosas GPUs.
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