El enviado especial de Estados Unidos en Oriente Próximo, Amos Hochstein, ha intensificado los esfuerzos diplomáticos para establecer un alto el fuego en el conflicto que se desarrolla en Líbano, con un acuerdo que, según él, está ya cercano. Tras su visita a Líbano y su llegada a Israel, Hochstein ha presentado una serie de propuestas que podrían poner fin a las hostilidades. Las condiciones discutidas incluyen un cese de hostilidades inicial de 60 días, la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano y el despliegue del ejército libanés cerca de la frontera. Además, propone un traslado estratégico del armamento de Hezbolá al norte del río Litani, respetando la Línea Azul establecida por la ONU en 2006. Las negociaciones también buscan implementar plenamente la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que prohibe la presencia de fuerzas extranjeras y el desarme de grupos armados en Líbano.
Sin embargo, las posiciones de los actores involucrados presentan desafíos significativos. Israel insiste en mantener el derecho de atacar a Hezbolá incluso después de un eventual pacto, y la retirada del grupo del sur del Líbano como una medida de seguridad esencial para su población en el norte. Por su parte, Líbano demanda la retirada inmediata de las tropas israelíes para permitir el retorno seguro de desplazados y el despliegue de su ejército. Además, busca que el acuerdo garantice el derecho de defensa propia no solo para Israel, sino también para Líbano. A medida que las negociaciones avanzan, la comunidad internacional observa con atención el desenlace de este intento por estabilizar la región, destacando la crucial importancia de un mecanismo de supervisión liderado por Estados Unidos para asegurar la efectiva implementación del acuerdo emergente.
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