El 29 y 30 de octubre de 2024, el servicio de emergencias 112 del País Vasco registró 32 llamadas de auxilio relacionadas con las devastadoras riadas en la provincia de Valencia, en las que se notificaron al menos dos víctimas mortales a las 21:05 horas del día 29. Un informe dirigido al Juzgado de Instrucción 3 de Catarroja revela que el entonces presidente en funciones de la Generalitat, Carlos Mazón, desconocía oficialmente el alcance de la tragedia hasta bien entrada la madrugada, pese a que existían mensajes informando de pérdidas humanas desde mucho antes. Este desconocimiento oficial fue contrastado por declaraciones y mensajes, incluidos los de la consejera de Interior, Salomé Pradas, quien informó a las 16:28 horas del fallecimiento de al menos una persona en Utiel.
El desastre, que dejó un saldo estremecedor de 230 víctimas mortales, generó un caos de comunicaciones evidenciado por un informe del 112-Euskadi, que detalla la imposibilidad de transferir muchas de las llamadas a la Comunitat Valenciana. Entre las llamadas se encontraba la de un hombre de Bilbao cuya mujer se encontraba atrapada por las inundaciones en Picassent y otra de una mujer de Zegama informando la muerte de una persona dependiente en Catarroja. La documentación, que ha llegado al juzgado, apunta a un colapso del sistema de emergencia que fue incapaz de gestionar adecuadamente la magnitud de la catástrofe, contribuyendo a una tragedia que superó las predicciones iniciales y culminó con la dimisión de Mazón el 3 de noviembre.
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