
Australia se ha convertido en el primer país del mundo en prohibir el acceso a las redes sociales para menores de 16 años mediante una ley que entró en vigor en diciembre de 2023. Esta normativa obliga a plataformas digitales populares como Facebook, Instagram y TikTok a tomar «medidas razonables» para identificar y eliminar cuentas pertenecientes a usuarios por debajo de la edad estipulada, asumiendo así la responsabilidad directa y el riesgo de enfrentar severas multas. Dos meses después de su implementación, se han eliminado más de cuatro millones de cuentas de menores, lo que las autoridades consideran como un primer indicio de cumplimiento, aunque subrayan que el verdadero impacto de la medida se evaluará a medio y largo plazo.
La medida ha suscitado interés internacional y ha inspirado propuestas similares en otros países, incluida España, donde el gobierno también está evaluando la posibilidad de vetar el acceso a redes sociales para jóvenes. El presidente Pedro Sánchez ha destacado la necesidad de introducir sistemas efectivos de verificación de edad y establecer mecanismos que rastreen y cuantifiquen la proliferación de contenido nocivo. A pesar de los esfuerzos, expertos advierten sobre la posibilidad de que los menores evadan los controles mediante cuentas falsas o el uso de tecnologías como redes privadas virtuales (VPN), lo que plantea desafíos sobre la efectividad de la legislación y la seguridad de los niños en entornos digitales.
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