Los residentes de la zona cercana a la avenida de Machupichu en Madrid se han visto inmersos en una controversia debido a la serie de conciertos organizados por IFEMA, que se llevarán a cabo a tres kilómetros de sus viviendas. A pesar de la distancia, los vecinos aseguran que el sonido de las actuaciones es tan potente que se sienten como si tuvieran «el telescopio de sus tímpanos» enfocado directamente hacia el recinto de eventos. Estos residentes han manifestado su preocupación respecto al impacto en su calidad de vida, especialmente en lo que se refiere al descanso nocturno, y han solicitado medidas para mitigar el ruido.
Las reclamaciones han sido recibidas por las autoridades locales, que se encuentran estudiando posibles soluciones para equilibrar el derecho al descanso de los vecinos con las actividades culturales y de ocio ofrecidas por IFEMA. Por su parte, los organizadores de los conciertos han defendido que cumplen con todos los requisitos legales en cuanto a control de sonido y han mostrado disposición a dialogar con los afectados. La situación ha abierto un debate más amplio sobre la gestión de eventos masivos en entornos urbanos y la necesidad de establecer marcos que aseguren un desarrollo sostenible y armónico entre el entretenimiento y la vida cotidiana de los ciudadanos.
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