La Casa Blanca ha comunicado oficialmente el despido de Susan Monarez, quien se desempeñaba en un cargo de relevancia dentro de la administración. Según el comunicado, Monarez fue cesada de sus funciones debido a que no estaba «alineada con» la agenda del presidente, lo que generó tensiones internas sobre el rumbo y las prioridades de la gestión actual. La decisión se produce después de que Monarez se negara a presentar su renuncia voluntariamente, obligando a la administración a tomar medidas más drásticas para asegurar la cohesión en su equipo de trabajo.
Este incidente destaca las crecientes divisiones dentro del gabinete, reflejando las presiones y desafíos que enfrenta la Casa Blanca mientras implementa sus políticas. La separación de Monarez podría influir en futuras dinámicas internas, pues señala un énfasis renovado en la lealtad y la alineación con los objetivos presidenciales. Observadores políticos sostienen que este movimiento podría ser un indicativo de cómo la administración está gestionando disensos y buscando consolidar su visión antes de los próximos retos electorales.
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