El general de brigada Yossi Sariel, comandante de la unidad de inteligencia de élite 8200 del ejército israelí, anunció su dimisión el jueves, citando «responsabilidad personal» por el fracaso de su unidad durante los ataques del 7 de octubre. En su carta de renuncia, Sariel expresó su dolor por no haber cumplido las expectativas en una jornada que resultó ser la más mortífera en la historia de Israel, con cerca de 1.200 muertos y más de 250 secuestrados, de los cuales 101 aún permanecen en manos de Hamás en Gaza. Esta dimisión es la cuarta de un alto mando en menos de un año, reflejando la creciente indignación pública contra el establishment israelí, encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu.
La unidad 8200, encargada de reunir y procesar información de inteligencia, ha sido clave en diseñar sistemas de alerta para invasiones, pero falló gravemente el 7 de octubre. Sariel admitió que toda la estructura de inteligencia y operaciones falló en conectar los puntos necesarios para prever y enfrentar la amenaza. Tras el ataque, la lentitud en la respuesta de las fuerzas israelíes, que tardaron hasta 10 horas en socorrer a habitantes de algunos kibutz cercanos a Gaza, ha sido motivo de severas críticas. Sariel pidió disculpas profundas y reconoció que sus fallos no pueden deshacerse, reflejando una autocrítica inusual en el contexto militar israelí.
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