

El Ayuntamiento de Madrid ha culminado con éxito un ambicioso proyecto de restauración en el histórico jardín El Capricho, ubicado en la Alameda de Osuna. Las obras, centradas en el fortín y el casino de baile, han supuesto una inversión de 655.000 euros y están orientadas a preservar el rico patrimonio arquitectónico de la ciudad, devolviendo a los ciudadanos uno de los rincones más emblemáticos y encantadores de Madrid.
Durante la jornada, Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, destacó la importancia histórica, natural y cultural del jardín. Carabante, acompañado por José Antonio Martínez Páramo, concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, y Juan Peña, concejal de Barajas, subrayó el compromiso del Consistorio con la conservación de espacios que son testimonios de la memoria colectiva y la identidad de la ciudad. «El Capricho es mucho más que un jardín; es un testimonio vivo de nuestra memoria colectiva», afirmó.
Las obras, que comenzaron el 21 de mayo y se extendieron por cinco meses, se enfocaron en seguir criterios de conservación patrimonial, utilizando técnicas y materiales tradicionales para mantener la autenticidad y armonía con el entorno. Esta intervención forma parte de un ambicioso plan del Ayuntamiento, con más de 113 millones de euros destinados desde 2019 a la recuperación de zonas verdes en la ciudad, habiendo completado 113 proyectos de un total de 133.
El proceso de renovación del fortín, una pequeña pero significativa fortificación del conjunto romántico del jardín, ha sido meticuloso. La limpieza manual de muros, el saneamiento estructural, y el uso de morteros de cal y productos consolidantes han sido clave para preservar la estructura sin alterar su histórica apariencia. Un logro destacado en esta fase ha sido la reconstrucción de una garita desaparecida, basándose en documentación histórica y planos antiguos.
Por otro lado, el casino de baile, de gran valor arquitectónico y simbólico, ha sido sometido a una consolidación estructural significativa. Se restauró su deteriorada fachada noreste, se impermeabilizó la terraza y se actuó sobre los muros interiores y exteriores para preservar su estética. Además, se reforzó la bóveda del salón principal y se restauraron elementos clave como peldaños y carpinterías de madera, respetando el diseño original.
Las mejoras se extendieron al exterior del casino, donde se ajustaron accesos y pendientes para optimizar la filtración de aguas pluviales, asegurando la durabilidad del complejo.
El Capricho, un jardín paisajista europeo conservado desde el siglo XVIII, por encargo de la duquesa de Osuna, mantiene intacto su trazado original. Este espacio, con sus 17,14 hectáreas, sigue siendo un testimonio del arte paisajístico de la Ilustración, consolidando su prestigio como un referente histórico y natural de Madrid, ahora renovado para el disfrute de las generaciones presentes y futuras.
