A una hora de Miami Beach, camino a Homestead, se encuentra la Nora Sándigo Children Foundation, un refugio para niños con padres deportados o en riesgo de detención por parte del ICE. Desde su creación en 2006, Nora Sándigo, conocida como “la gran madre”, ha asumido la tutela legal de 2.373 menores, cifra que sigue creciendo especialmente con el endurecimiento de las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump. En los últimos 18 meses, el número de niños bajo su cuidado ha aumentado a 700, con madres ofreciendo la patria potestad debido a temores migratorios. La fundación funciona desde una casa de nueve habitaciones que, además, ayuda como centro de cuidado para ancianos, generando fondos para sus actividades caritativas.
El trabajo de Sándigo no solo se centra en brindar un hogar temporal, sino en apoyar a las familias en procesos legales, muchas veces luchando contra el sistema y abogados que buscan lucrar. Un ejemplo reciente involucra a Marisol, una migrante indocumentada cuyo esposo, un dreamer, está en proceso de deportación. Con la esperanza de liberarlo, Sándigo se ha convertido en su patrocinadora legal, aunque enfrenta la negativa de un abogado que exige altas cantidades de dinero. La narrativa del gobierno ha influido negativamente en la compasión de la ciudadanía, disminuyendo las donaciones, pero Sándigo, con un enfoque inquebrantable en la reunificación familiar y el bienestar de los niños, sigue apelando a la humanidad de la comunidad local e internacional.
Leer noticia completa en El Pais.
