

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado a todos los países de América sobre la necesidad urgente de intensificar la vigilancia y preparación en sus sistemas de salud. Esto se debe a la circulación simultánea de la influenza estacional y el virus sincitial respiratorio (VSR), un fenómeno que podría aumentar la presión sobre hospitales y centros de salud durante el invierno en el hemisferio norte.
En su reciente alerta epidemiológica, la OPS informó que la positividad de la influenza supera el 10% en el hemisferio norte, con incrementos significativos en América del Norte y Central, rozando el 20% en el Caribe, donde prevalece la influenza A(H3N2). Datos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y España indican un inicio temprano de la temporada de influenza, elevando consultas ambulatorias, especialmente en niños, y hospitalizaciones en adultos mayores.
La OPS también señaló que la mayor circulación del VSR podría agravarse en los sistemas de salud. Por ello, es crítico un seguimiento constante para ajustar los planes de respuesta de manera adecuada. Marc Rondy, asesor de la OPS, enfatizó que la coexistencia de estos virus representa un desafío sin precedentes, subrayando la necesidad urgente de vacunación para prevenir casos graves que podrían requerir hospitalización. Destacó la importancia de una vigilancia estrecha para reaccionar a tiempo y prevenir brotes de mayor escala, evitando así la saturación hospitalaria.
Actualmente, las vacunas contra la influenza muestran una eficacia del 30-40% en adultos y hasta un 75% en niños para prevenir hospitalizaciones. En este contexto, la OPS insta a los países a fortalecer la vigilancia integrada de la influenza, VSR, SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios, asegurando un reporte semanal a las plataformas FluNET y FluID. Además, se recomienda preparar y ajustar planes de respuesta ante incrementos de casos, priorizar la vacunación en grupos de riesgo, e implementar estrategias de prevención para el VSR.
Para la población en general, la OPS sugiere reforzar medidas de prevención vitales: vacunarse contra la influenza, lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca al toser o estornudar, usar mascarillas en espacios cerrados si hay síntomas, permanecer en casa ante fiebre o síntomas respiratorios, y buscar atención médica urgente ante síntomas severos. Estas acciones, aunque simples, son cruciales para proteger a individuos y familias, especialmente a los más vulnerables como niños pequeños y ancianos.
