
El plan B de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum ha pasado su primer filtro en el Senado mexicano, tras ser discutido y votado en las comisiones de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos. Sin embargo, el avance se logró sin el apoyo del Partido del Trabajo (PT), aliado habitual de Morena, que se mostró reticente debido a desacuerdos sobre la cláusula que enlaza la revocación de mandato con las elecciones de 2027. La resistencia del PT ha generado incertidumbre sobre la capacidad de Morena de obtener los votos necesarios durante la votación en el pleno, ya que la reforma necesita una mayoría calificada de dos terceras partes para ser aprobada. La propuesta, que permitiría que Sheinbaum haga campaña nuevamente, enfrenta críticas severas de los partidos opositores, quienes la ven como un intento de prolongar el poder de la presidenta con recursos públicos.
En paralelo, las intensas negociaciones llevadas a cabo por los líderes de Morena, PT y PVEM en Palacio Nacional y la Secretaría de Gobernación no lograron convencer al total de los senadores petistas. A pesar de haber firmado un compromiso con Sheinbaum, el PT se abstuvo de participar en la votación preliminar, complicando aún más el panorama. Mientras que la alianza Morena-PVEM alcanzó una mayoría de 24 votos frente a 11 opositores en comisiones, lograr el apoyo suficiente en el pleno sigue siendo un reto formidable. Además, la posición ambivalente de algunos senadores del Verde y el PT hace que el resultado final sea incierto. La votación en el pleno, prevista para el miércoles, será crucial para determinar si la reforma electoral de Sheinbaum logrará avanzar o si se enfrentará a un nuevo naufragio legislativo, similar al ocurrido anteriormente en la Cámara de Diputados.
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