El 50º aniversario de la muerte de Francisco Franco reunió a una amplia multitud en la Parroquia de los Doce Apóstoles en Madrid para la tradicional misa conmemorativa. A destacar, fue la notable afluencia de jóvenes, lo que sorprendió a los veteranos asistentes de años anteriores. La ceremonia organizada por la familia del dictador y la Fundación Nacional Francisco Franco, en proceso de ilegalización por el Gobierno bajo la Ley de Memoria Democrática, se desarrolló en un ambiente contenido, aunque no sin controversias. A lo largo de poco más de media hora, la única mención explícita a Franco fue al inicio, cuando se encomendó la misa a su memoria, lo cual posteriormente se tradujo en cantos y proclamas en su honor a las afueras del templo.
El evento, no exento de tensiones, fue interrumpido por activistas de Femen quienes manifestaron su repudio al franquismo, enfrentándose con consignas escritas en sus cuerpos desnudos. Un incidente incómodo se produjo cuando un vendedor de un puesto de merchandising a favor de Franco y Primo de Rivera tocó a una de las activistas, provocando un tumulto entre la multitud y los medios presentes. Además, los periodistas recibieron hostilidades de los asistentes, siendo acusados con el cántico «¡Prensa española, manipuladora!». Esta situación reflejó el constante debate y polarización en torno al legado del dictador, especialmente entre las nuevas generaciones que, en algunos casos, según encuestas, aún ven con simpatía modelos autoritarios.
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