Desde el 1 de enero, la gestión del reciclaje de envases comerciales en España recae directamente sobre los productores, según el Real Decreto 1055/2022. Esta normativa, conocida como responsabilidad ampliada del productor (RAP), obliga a las empresas a financiar y rendir cuentas de la recuperación de sus envases. Ecoembes, una organización clave en este proceso, detalla que los productores deben garantizar que los envases comerciales –aquellos que no llegan al consumidor final, como palés en supermercados o cajas de porexpán en pescaderías– se incorporen al ciclo de la economía circular. El funcionamiento de esta gestión se asemeja al de los envases domésticos, donde las empresas pagan un canon por la correcta disposición de los residuos.
Este cambio normativo afecta a numerosos sectores, incluidos comercios, proveedores y el canal Horeca, obligando a las empresas a adherirse a sistemas colectivos de reciclaje y a reportar los residuos gestionados. Aunque el reciclaje de estos envases no es una novedad, la normativa formaliza la obligación de las empresas de participar en este proceso. Además, fomenta el ecodiseño, que busca minimizar el impacto ambiental de los envases. Los expertos señalan que la sostenibilidad y la economía circular son ahora activos estratégicos, más allá de obligaciones legales.
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