A menos de una semana del asesinato del ayatolá Alí Jamenei, Irán ha nombrado a su sucesor: Mojtaba Jamenei, de 56 años, e hijo del líder fallecido. Este nuevo líder, proclamado el pasado domingo, presenta un perfil menos religioso en comparación con su padre, pero está estrechamente vinculado a la represión interna gracias a su conexión con la Guardia Revolucionaria, el brazo armado del régimen. A pesar de haber alcanzado el rango de ayatolá en 2022, su elección representa una continuidad en el poder, según expertos, tras la decisión de la Asamblea de Expertos de pasar por alto un principio no escrito que prohibía nombramientos dinásticos.
El ascenso de Mojtaba podría intensificar la «securitización» de la política iraní, lo que significa un posible endurecimiento en el control interno y una represión más rápida de cualquier disturbio, reforzando la tendencia a una postura más dura frente a Occidente, especialmente tras la muerte de su padre en ataques aéreos. Aunque algunos analistas consideraban que podría haberse optado por un reformista para apaciguar las tensiones, la elección se ha inclinado hacia una figura que representa una escalada del conflicto en vez de un acercamiento negociador, mostrando que el CGRI prefiere trabajar con alguien de confianza en un contexto de creciente tensión internacional.
Leer noticia completa en 20minutos.
