Los audios filtrados entre Bárbara Rey y el rey emérito Juan Carlos I han sacudido la imagen de la Familia Real española al revelar detalles íntimos sobre la relación desgastada entre el monarca y la Reina Sofía. Según las conversaciones, Juan Carlos I admite que la pareja comenzó a hacer vidas separadas tras el nacimiento de su hijo Felipe. Aunque el matrimonio nunca se disolvió formalmente, sus vidas personales se desarrollaron de manera independiente. El Rey, que entabló contacto con Bárbara Rey después de verla en televisión en 1977, le confiesa que las cenas familiares eran inexistentes y que Reina Sofía solía pasar el tiempo encerrada en su cuarto, en ocasiones incluso viajando sola. A pesar de que elogia su papel como Reina, el emérito reconoce que la relación estaba rota hace años, describiéndola como «comodísima» debido a la falta de conflictos frente a su vida pública.
En las grabaciones, el monarca no solo comparte aspectos de su relación matrimonial, sino también detalles de la dinámica familiar dentro de la Casa Real. Juan Carlos le comenta a Rey sobre la situación de sus hijos: Felipe empezaba a mantener más contacto, Cristina se había mudado recientemente y elogió la relación de Elena con Jaime de Marichalar, aunque este matrimonio terminaría en divorcio años después. Las grabaciones también reflejan las tensiones y distancias que vivía la familia en privado, en contraste con la imagen pública que proyectaban. Bárbara Rey, convertida en confidente del monarca, se convierte así en una pieza clave al desvelar las complejidades personales y relacionales de una de las familias más vigiladas de España.
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