El Kremlin ha retirado las acreditaciones de seis diplomáticos británicos en Moscú, a quienes acusa de espionaje, intensificando así la presión sobre el Reino Unido, un firme aliado de Ucrania. La medida coincide con la visita del primer ministro británico, Keir Starmer, a Washington para discutir con el presidente estadounidense, Joe Biden, una estrategia conjunta destinada a poner fin a la guerra en Ucrania. La posibilidad de autorizar el uso de misiles franco-británicos Storm Shadow/Scalp por parte de Kiev ha enfurecido al presidente ruso Vladímir Putin, quien ha advertido a la OTAN de que esto implicaría una entrada en guerra con Rusia. “Rusia comenzó este conflicto. Rusia invadió Ucrania de modo ilegal. Rusia puede poner fin a este conflicto de manera inmediata”, afirmó Starmer antes de su reunión en Washington.
Los analistas interpretan la decisión del Kremlin de revocar las acreditaciones diplomáticas como una represalia por el apoyo militar del Reino Unido a Ucrania. El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) asegura que tiene documentos que prueban que un departamento del Ministerio de Asuntos Exteriores británico está promoviendo la escalada del conflicto y la derrota de Rusia. La televisión estatal rusa ha mostrado los rostros y nombres de los seis diplomáticos expulsados. La posible autorización del uso de misiles de largo alcance por parte de Ucrania forma parte de las discutiones de Starmer y Biden, en un contexto de creciente tensión y continuo apoyo occidental a Kiev, frente a los recientes bombardeos rusos desde gran distancia. El encuentro busca coordinar una estrategia conjunta para abordar la situación en Ucrania y Oriente Próximo, de cara a las próximas citas internacionales como la Asamblea General de la ONU y la cumbre del G-20.
Leer noticia completa en El Pais.