En medio de las tensas relaciones entre Junts per Catalunya y el Gobierno español, el expresidente catalán Carles Puigdemont ha intervenido desde Bélgica para amortiguar las críticas internas hacia el reciente acuerdo entre el PSOE y ERC sobre una quita de deuda de la Generalitat. El acuerdo contempla la condonación de 17.104 millones de euros, lo que equivale al 22% de la deuda adquirida por Cataluña a través del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). Mientras que algunos miembros de Junts han considerado que el trato podría ser un engaño, Puigdemont ha adoptado un tono más conciliador, sugiriendo que una reducción parcial de la deuda es preferible a no obtener ninguna reducción. A través de un mensaje en redes sociales, Puigdemont ha criticado lo que considera como una mala interpretación de los medios respecto a las reservas de su partido sobre el acuerdo, enfatizando que Junts siempre ha demandado la condonación total de la deuda catalana.
Las declaraciones de Puigdemont se producen en un contexto de crítica constante por parte de Junts hacia lo que perciben como un trato desigual respecto a otras comunidades, donde, señalan, se perdona un mayor porcentaje de deuda. Mònica Sales, portavoz de Junts en el Parlament, ha expresado que el acuerdo no resuelve el «agravio de financiación» de Cataluña. Además, el partido se mantiene crítico respecto al enfoque considerado «café para todos», subrayando su petición de una condonación total que impactaría en 73.000 millones de euros. Mientras tanto, Junts espera avanzar en el traspaso de competencias sobre inmigración, lo cual sigue en negociación con el Gobierno. Las tensiones internas y las negociaciones reflejan las complejidades en la política catalana, donde Junts lucha por más recursos y un reparto más justo, en contraste con los acuerdos que ERC ha logrado, como el traspaso de los trenes de Rodalies.
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