

Un reciente informe de CEINSA ha revelado que el 66,67% de las empresas ya ha delineado sus políticas de incremento salarial para el año 2026. Este porcentaje refleja un giro proactivo y significativo en comparación con el 47% del año pasado, marcando un cambio en la anticipación de las organizaciones a pesar del dinámico panorama económico actual.
El estudio predice un incremento salarial global del 2,96% para 2026, lo que contrasta con el 3,62% proyectado para 2025. Esta reducción responde a un enfoque más cauteloso de las empresas, condicionado por la subida del Índice de Precios al Consumidor en el año anterior. Más del 81% de las compañías anticipa incrementos de entre el 1% y el 7%, con un promedio que actualmente se sitúa en el 3,19%. Es destacable que el personal bajo convenio será el grupo más beneficiado, con un aumento del 3,27%, seguido por los mandos intermedios y directivos.
Desglosando por tamaño empresarial, las grandes corporaciones con más de 1.000 empleados han incrementado sus proyecciones salariales hasta un promedio del 3,38% para 2026, un aumento notable desde el 2,60% registrado el año previo. En contraste, las pequeñas y medianas empresas, han optado por reducir ligeramente sus incrementos.
El informe también señala una mayor disposición de las empresas multinacionales y de capital mixto hacia los incrementos salariales, en comparación con las compañías de capital español que muestran una tendencia a la baja. Estos ajustes reflejan un panorama diverso en la gestión de compensaciones, cuyo trasfondo se encuentra en la búsqueda de equilibrios en las estructuras salariales.
Josep Capell, CEO de CEINSA, señala que el 2026 marca un año trascendental para la gestión salarial. Según Capell, la correcta determinación de los incrementos no solo debe basarse en cifras, sino en criterios claros y defensibles, especialmente en un entorno cada vez más exigente con la transparencia salarial. Este contexto brinda una oportunidad para que las empresas reconduzcan y optimicen sus políticas de compensación antes de la implementación de nuevas normativas.
En suma, el año 2026 se vislumbra como un periodo crucial para la revisión y redefinición de estrategias salariales, representando tanto un desafío como una oportunidad para las empresas en un entorno de cambios económicos y normativos inminentes.
