Miles de personas en España han salido a las calles en una serie de manifestaciones organizadas por sindicatos de inquilinos en 39 ciudades para protestar contra la aguda crisis de vivienda que afecta al país. Los manifestantes exigen medidas concretas, como la reducción de los precios del alquiler y la recuperación de viviendas vacías para su uso residencial. Las protestas, destacadas por ser convocatorias históricas según portavoces del sector, están dirigidas a denunciar la inacción del Gobierno ante una situación que consideran insostenible, donde los salarios son devorados por el creciente costo de la vida y el acceso a una vivienda digna se transforma en un lujo inalcanzable para muchos ciudadanos, especialmente los jóvenes.
En varias localidades, desde Madrid hasta las Islas Baleares, la indignación es palpable. En ciudades como Sevilla y Santiago de Compostela, los aumentos desproporcionados en los precios del alquiler han generado manifestaciones robustas. En Madrid, miles marcharon por las principales avenidas exigiendo justicia y reformas inmediatas. La situación en el País Vasco no es diferente, con San Sebastián registrando una de las concentraciones más numerosas, mientras que en Baleares y las Islas Canarias, el aumento en el precio de la vivienda ha alcanzado niveles récord. Estas movilizaciones reflejan un clamor generalizado por el derecho a la vivienda y plantean un desafío significante para las autoridades locales y nacionales en su capacidad para dar respuesta a una demanda urgente y vital.
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