En un día marcado por la intensificación del conflicto en Oriente Próximo, Israel ha ejecutado una serie de bombardeos sobre Gaza y Beirut, resultando en más de treinta muertes en Gaza y una treintena de ataques en la capital libanesa. A su vez, el número de heridos en Gaza asciende a más de 90. Mientras tanto, en Beersheva, un ataque con arma blanca en la estación de autobuses dejó un muerto y ocho heridos antes de que el autor fuera abatido por la policía, que ha calificado el incidente como un ataque terrorista. El clima de tensión diplomática se intensifica con la acusación de Israel hacia España, calificándola como un «paraíso para sembrar el odio» tras el recibimiento de un acto de la organización palestina Masar Badil y la celebración de manifestaciones pro-palestinas.
En el contexto del primer aniversario del ataque de Hamás en territorio israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu visitó la frontera con Líbano para felicitar a sus soldados, afirmando que la política de defensa ha cambiado radicalmente en el último año. A nivel internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a poner fin a la violencia en Oriente Próximo en honor a las víctimas de los conflictos. La tensión se agudiza aún más con las declaraciones de Irán, prometiendo una respuesta contundente a cualquier agresión israelí, mientras que ha suspendido sus vuelos en todos los aeropuertos ante las crecientes tensiones en la región.
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