
El movimiento independentista catalán tomó las calles del centro de Barcelona este sábado al mediodía, reuniendo a varios miles de personas en una manifestación contra los problemas persistentes en la red de trenes de Rodalies. Bajo el lema «Prou! Única via: independència», los manifestantes vincularon el deterioro del servicio ferroviario en Cataluña con lo que consideran una negligencia del Gobierno español. Esta manifestación, organizada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República, precedió a otra protesta prevista para la tarde, centrada en exigir mejoras en el funcionamiento de Rodalies. A pesar de las críticas hacia el Estado, líderes como Lluís Llach, presidente de la ANC, describieron la convocatoria como una señal contra las «humillaciones» del Gobierno central, aunque la asistencia no alcanzó los números de años anteriores.
Líderes independentistas, como Jordi Turull de Junts, subrayaron la importancia de las movilizaciones para mejorar el servicio ferroviario, alegando que la prioridad es la seguridad y bienestar de los ciudadanos. Por su parte, Laura Palau de Esquerra Republicana denunció la «quiebra» del sistema ferroviario catalán por parte del Estado español, y Daniel Cornellà, de la CUP, instó a una movilización continua frente a lo que describió como un «país que se está cayendo a trozos». Finalmente, la tarde traería otra manifestación organizada por entidades de usuarios del transporte público, bajo el lema «Sin tren no hay futuro», destacando la crisis crónica del sistema ferroviario debido a la desinversión y mala gestión de las autoridades.
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