Las protestas masivas en Irán, que ya llevan dos semanas y han dejado un saldo de al menos 50 muertos, siguen intensificándose. Este fin de semana, Reza Pahvalí, hijo del último sha de Persia, ha instado a los iraníes a continuar manifestándose y a iniciar una huelga general para desafiar al régimen del ayatolá Ali Jameneí. La situación se ha visto agravada por un apagón de internet y telefonía internacional que ha durado 48 horas, dificultando la comunicación entre los manifestantes. En este contexto, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha ofrecido ayuda para la «libertad» de Irán, afirmando que el país está buscando la libertad como nunca antes y que su gobierno está listo para respaldar esos esfuerzos. A su vez, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha expresado el apoyo de Europa a los iraníes que luchan por sus derechos.
Las manifestaciones han trascendido fronteras, extendiéndose a ciudades de Alemania y Reino Unido, donde los activistas han expresado su solidaridad con los movimientos en Irán. En Londres, un manifestante se subió al balcón de la embajada de Irán para cambiar la bandera actual por una que simboliza la monarquía, en un acto que fue recibido con entusiasmo por miles de personas que exigían un cambio en el país persa. La multitud, que durante la protesta clamó por la restauración de la dinastía Pahlaví, demuestra que el descontento no solo se limita dentro de Irán, sino que también resuena en otras naciones, mostrando un llamado global por la libertad y la justicia.
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