

El emblemático edificio de Prado 30, ubicado en el corazón de Madrid, está en pleno proceso de metamorfosis para convertirse en un faro cultural y de salud para la comunidad. La vicealcaldesa de Madrid y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, junto a la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y el concejal de Centro, Carlos Segura, han visitado hoy el sitio donde se llevan a cabo trabajos de rehabilitación integral, marcando un hito en el proyecto de revitalización del inmueble.
Este ambicioso proyecto cuenta con un presupuesto total de 7,4 millones de euros y se desarrolla en dos fases simultáneas cuya culminación se espera para el próximo otoño. La iniciativa apunta a transformar el edificio, que durante años estuvo ocupado ilegalmente hasta su desalojo en 2019 bajo la administración de José Luis Martínez-Almeida.
La primera fase, iniciada en mayo, tiene como objetivo la consolidación y refuerzo estructural del edificio. Con un presupuesto de 3,9 millones de euros, financiados por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, esta etapa busca asegurar la integridad del edificio mediante la instalación de dos nuevos núcleos de comunicación para mejorar la accesibilidad y la seguridad ante incendios, además de restaurar fachadas protegidas y renovar carpinterías exteriores. Se contempla también la recuperación y ampliación de la superficie perdida a causa de la creación de un patio interior, sumando un total de 3,397 m² de superficie construida.
La segunda fase, por su parte, está financiada íntegramente por el Ayuntamiento con una inversión de 3,5 millones de euros, y se concentra en el ala norte del edificio, orientada hacia el paseo del Prado. Este segmento se transformará en un espacio cultural equipado con aulas polivalentes, salas de exposición, y áreas para actividades deportivas y artísticas. Destaca la planta tercera, donde se realizará un espacio diáfano para talleres y una sala de estudio en la cuarta planta.
La rehabilitación de Prado 30 es fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, quienes, tras recuperarlo en 2019, acordaron la cesión parcial del inmueble para la construcción de un centro de salud y un espacio cultural. Este trabajo conjunto no sólo busca optimizar el uso del edificio, sino también asegurar que se respeten las normativas de protección urbanística que rigen en la zona.
La intervención no ha estado exenta de desafíos técnicos, sobre todo en lo que respecta a los refuerzos estructurales y de cimentación. Sin embargo, el Ayuntamiento ha asumido estas obras de base para permitir que cada institución pueda avanzar posteriormente con sus respectivos proyectos.
La transformación del edificio de Prado 30, a un paso de concluir, se proyecta como un avance crucial en la oferta cultural y sanitaria del centro de Madrid, prometiendo no sólo revitalizar un rincón histórico de la ciudad, sino también ofrecer servicios esenciales a sus ciudadanos.
