En las últimas protestas protagonizadas por la llamada generación Z en Ciudad de México, se han evidenciado violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales. Durante el sábado, una multitud estimada en 17,000 personas se congregó en el centro de la ciudad, derivando en un altercado que dejó un saldo de 120 heridos, de los cuales 100 eran agentes policiales. La manifestación resultó en la detención de 29 individuos. Entre los arrestados se encuentran tres que han sido vinculados a proceso por robo y lesiones, aunque seguirán su juicio en libertad, mientras otros cinco permanecen en prisión preventiva. La fiscal Bertha María Alcalde destacó la aplicación de los protocolos para garantizar los derechos de los detenidos, indicando que la mayoría enfrentan cargos graves, como tentativa de homicidio y robo.
En respuesta a los incidentes, el Gobierno capitalino ha iniciado una investigación exhaustiva sobre el uso excesivo de la fuerza y agresiones a periodistas por parte de algunos policías, resultando en la suspensión temporal de siete oficiales mientras prosiguen las indagaciones. Clara Brugada, jefa de Gobierno, ha subrayado que el operativo policial estuvo ajustado a protocolos de protección, utilizando solo equipo básico. Paralelamente, 77 policías han denunciado agresiones, y cuatro manifestantes han hecho lo propio por abusos policiales. Con las tensiones al alza, las autoridades se preparan ante la posible repetición de eventos violentos en una nueva marcha programada para este jueves, coincidiendo con las celebraciones por la Revolución. Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum ha cuestionado la legitimidad del movimiento, aludiendo a la participación de más adultos que jóvenes en las protestas, y ha llamado a la elección de estrategias no violentas.
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