En un giro que podría intensificar las tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, se está considerando la posibilidad de sumarse un arancel adicional del 25% a productos como el aceite, originalmente impuesto durante el primer mandato de Donald Trump, a un gravamen actual del 20%. Esta decisión, que está siendo evaluada por la administración Biden, respondería a una estrategia para contrarrestar prácticas comerciales desleales percibidas, pero también podría encarecer aún más los productos importados para los consumidores estadounidenses. Los sectores afectados han manifestado su preocupación, señalando que esta acumulación de aranceles podría impactar negativamente en las relaciones comerciales transatlánticas y aumentar la presión inflacionaria en un momento ya desafiante para la economía global.
Expertos en comercio internacional advierten que esta medida podría desencadenar una respuesta similar por parte de la Unión Europea, lo que incrementaría aún más las fricciones económicas entre ambos bloques. Mientras tanto, algunos productores estadounidenses han expresado su apoyo a la posible implementación del arancel adicional, argumentando que ayudará a proteger la industria nacional frente a la competencia extranjera. Sin embargo, críticos de estas políticas aduaneras sostienen que la carga financiera recaerá en última instancia sobre los consumidores, quienes enfrentarán precios más elevados. Ante este panorama, las conversaciones entre las dos potencias podrían intensificarse en los próximos meses, buscando un equilibrio entre la protección de las economías locales y la promoción de un comercio justo y libre.
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