

El mercado del aceite de oliva en España vive momentos de incertidumbre debido a las fluctuaciones en sus precios y las condiciones climáticas adversas que afectan la producción. Este producto, central en la economía del país, no solo es un símbolo de la gastronomía local, sino que también representa más de la mitad de las exportaciones nacionales, consolidando a España como el principal exportador mundial de aceite de oliva.
Este viernes 28 de noviembre de 2025, los precios de las distintas categorías de aceite experimentan actualizaciones, reflejando las tensiones del mercado. Según informes de la organización Infaoliva, los valores del aceite de oliva virgen y lampante se ubican en torno a los 3,7 euros y 3,6 euros por kilogramo, respectivamente, en el mercado mayorista. En tanto, la Junta de Andalucía reporta precios que oscilan entre 3,6 y 4,37 euros para las distintas variedades, siendo la virgen extra la categoría con la cotización más elevada.
Se destacan los diferentes tipos de aceite según su calidad y proceso de extracción. El aceite de oliva virgen extra, considerado de la mejor calidad, se obtiene mediante procedimientos mecánicos que preservan todas sus características organolépticas y propiedades beneficiosas para la salud. Su acidez debe ser menor del 0,8%, y no debe presentar defectos en su sabor u olor. Es el preferido para consumos en crudo y en preparaciones que valoran su pureza y aroma. En contraste, el aceite virgen presenta una acidez hasta del 2%, permitiendo algunas imperfecciones en sus características sensoriales. El aceite lampante, por su parte, posee una acidez superior y un sabor y olor desagradables, siendo necesario refinarlo antes de su uso.
El año 2025 ha sido especialmente desafiante para los productores. Las alteraciones climáticas, incluyendo lluvias excesivas y temperaturas suaves durante la primavera, han reducido la cosecha en varias regiones clave como España, Grecia, Italia y Túnez. La revista especializada Olive Times estima que la producción total en los principales países podría situarse en torno a las 2.65 millones de toneladas métricas, menos que las casi 2.94 millones de la campaña anterior, aunque aún ligeramente superior a la media de los últimos cinco años.
Ante esta situación, las autoridades agrícolas españolas, representadas por el MAPA, han puesto en marcha medidas para evitar que el mercado sufra un colapso de precios por exceso de oferta. Entre ellas, la posible activación de mecanismos de retirada de stock para la próxima campaña, una opción que aún está en consulta y que dependerá de las estimaciones oficiales de producción y las condiciones del mercado en los próximos meses.
Mientras tanto, el sector continúa atento a las previsiones, que oscilan entre una caída en la producción y la posibilidad de una cosecha significativa, dependiendo en gran medida del comportamiento del clima en el corto plazo. La situación refleja la vulnerabilidad del sector ante fenómenos meteorológicos extremos y subraya la importancia de la gestión eficiente de los recursos y las políticas para estabilizar los precios y garantizar la sostenibilidad de uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía española.
