En un contexto político tensionado, el partido Unidas Podemos ha decidido utilizar la corrupción vinculada al ‘caso Ábalos’ y la creciente problemática de la vivienda como cartas fuertes en sus negociaciones con el presidente Pedro Sánchez. Estos temas se han convertido en centrales para los morados, quienes buscan reafirmar su posición como un aliado crítico y exigente dentro del espectro político español. La estrategia del partido se perfila como un intento de presionar a Sánchez para que incremente sus compromisos en materia de justicia social y transparencia, a cambio de su apoyo en la nueva configuración del gobierno.
A medida que se intensifican las negociaciones, Unidas Podemos se presenta como el socio más caro y complicado para Sánchez, cuya investidura depende de lograr consensos difíciles en un Parlamento fragmentado. La vivienda, como uno de los temas cruciales para la ciudadanía y un punto de fricción en las políticas de la coalición, se erige ahora como una de las prioridades en las discusiones. Este escenario pone de relieve el delicado equilibrio que el presidente en funciones debe mantener para asegurar su continuidad en el poder, enfrentándose a las crecientes demandas de sus potenciales socios en la izquierda.
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