
La ministra portavoz, Pilar Alegría, ha reconocido públicamente que su reciente encuentro con Francisco Salazar en un restaurante de Madrid fue «un error» y no debería haberse llevado a cabo. Esta revelación se produce un mes después de que se hicieran públicas las denuncias de acoso contra Salazar, que ya había sido apartado de todos sus cargos. Ante este escenario, Alegría expresó su «dolor, indignación y traición», aunque subrayó que su sufrimiento no es comparable al de las víctimas.
Durante una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Alegría también abordó la situación de Antonio Hernández, mano derecha de Salazar, quien fue cesado tras salir a la luz denuncias que lo vinculan con encubrimiento de estas conductas. La ministra defendió que la investigación abierta en el PSOE, que se basa en testimonios anónimos de trabajadoras que se encontraban bajo el mando de Salazar, debe llegar hasta sus últimas consecuencias. Alegría resaltó que la clave para diferenciar a cada organización política radica en su capacidad de reaccionar ante estos hechos, recordando que el PSOE tardó cinco meses en abordar las denuncias.
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