
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este miércoles que su país saldrá del sistema internacional de arbitraje de inversiones, una decisión respaldada por más de 200 economistas y académicos de 24 países, entre ellos figuras destacadas como el Nobel Joseph Stiglitz y el economista Thomas Piketty. Este movimiento se produce en un contexto donde el líder colombiano critica la asimetría del sistema, que, según él, favorece desproporcionadamente a las empresas privadas sobre los Estados, exponiendo a Colombia a posibles pérdidas de hasta 52 billones de pesos (aproximadamente 14 mil millones de dólares) en conflictos de este tipo. Petro cuestiona la lógica de firmar contratos internacionales que permiten que un centro privado de justicia en el país del contratista decida sobre las disputas, abogando por la implementación de un tribunal nacional que brinde garantías igualitarias a ambas partes involucradas.
El respaldo internacional a la decisión de Petro es amplio, con el apoyo de académicos de renombradas universidades como Columbia, Cambridge, Harvard, y la Universidad de los Andes. Argumentan que el arbitraje de inversión no solo es asimétrico, sino que obstaculiza la transición hacia energías limpias y la lucha contra el cambio climático, como ejemplifica el caso de los Países Bajos frente a ExxonMobil y Shell. En Colombia, la política del gobierno de detener la firma de nuevos contratos de exploración de hidrocarburos es un factor que expone al país a posibles reclamaciones millonarias bajo este sistema. La postura de Petro se alinea con una tendencia global donde países como Sudáfrica, India, y Bolivia han renegociado o retirado estos acuerdos, y coincide con cambios similares en tratados como el T-MEC entre Estados Unidos, Canadá, y México.
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