
Desde el pasado lunes, el Policía Local Jorge Bravo ha iniciado una huelga de hambre en un intento por conciliar su vida laboral con la responsabilidad de cuidar a sus nueve hijos, el menor de los cuales tiene solo siete meses. A pesar de haber presentado múltiples propuestas al ayuntamiento para ajustar su horario laboral, las alternativas no han sido aceptadas. Bravo, quien ha declarado que no se limita a trabajar solo en el turno de noche, sostiene que su situación se ha vuelto insostenible para él y su pareja, quien no puede encargarse de la crianza de nueve menores de manera individual. La huelga comenzó tras que Bravo compartiera un bowl de leche con cereales con una de sus hijas, siendo este el último alimento que consumió antes de tomar esta drástica decisión.
El funcionario ha expresado su frustración ante la falta de cumplimiento de las leyes de conciliación por parte de la administración, enfatizando que nunca imaginó que se vería en esta situación, a pesar de haber manejado su familia de manera efectiva hasta ahora. Con un juicio programado para dentro de varios meses, Bravo ha solicitado una medida cautelar para abordar su caso con mayor urgencia. A pesar de la adversidad, manifiesta que su huelga ha logrado despertar la conciencia en el municipio sobre su situación y ha agradecido a los medios de comunicación por ayudar a dar visibilidad a su lucha.
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