
El servicio de trenes de Rodalies en Cataluña permanece paralizado por segundo día consecutivo tras el accidente mortal en Gelida, desatando tensiones entre el Govern y Renfe. Los maquinistas, preocupados por la seguridad, evitaron presentarse al trabajo, forzando la interrupción del servicio. El Comisionado de la Generalitat para el traspaso de Rodalies ha anunciado un expediente contra Renfe por la falta de servicio, a pesar de las garantías de seguridad prometidas. Mientras tanto, los sindicatos negocian con Renfe en un intento por resolver el conflicto. La situación ha generado gran desconcierto entre los usuarios, especialmente en estaciones como Sants, donde a pesar de anuncios de reanudación, los trenes no salieron.
La alteración del servicio afecta a cerca de 400,000 personas diarias y se agrava con el cierre de carreteras como la AP-7, aumentando los problemas de movilidad en la región. Los maquinistas han convocado tres días de huelga en febrero para exigir condiciones seguras de operación, en respuesta a una serie de accidentes, incluido uno en Adamuz que dejó 43 muertos. La Generalitat había anticipado posibles complicaciones en la reactivación del servicio debido a lo complejo de las relaciones laborales. Alternativas de transporte se han habilitado, pero el desconcierto reina, con mensajes contradictorios entre altavoces, funcionarios y la aplicación móvil de Rodalies, dejando a los viajeros inciertos sobre cómo proceder.
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