

A partir del 1 de enero de 2026, España dará un paso más en la consolidación de los derechos laborales y familiares con la ampliación del permiso parental. Este nuevo permiso, aprobado por el Consejo de Ministros en julio de 2025 y ratificado recientemente por el Congreso, ofrecerá dos semanas adicionales de cuidado para los hijos, llevando el periodo total retribuido hasta 19 semanas para cada progenitor, y hasta 32 semanas en familias monoparentales. La medida busca promover la conciliación, fomentar la corresponsabilidad entre madres y padres y reducir la brecha de género en el ámbito laboral y familiar.
El cambio forma parte de un compromiso del Gobierno para alinear las políticas nacionales con las directivas comunitarias y mejorar el bienestar de las familias españolas. El nuevo permiso será accesible para trabajadores asalariados, autónomos y empleados públicos que estén en situación de alta o asimilada al alta, siempre que los hijos hayan nacido a partir del 2 de agosto de 2024 y se cumpla con el período mínimo de cotización. La ampliación entrará en vigor en 2026, permitiendo a los padres y madres distribuir este tiempo hasta que el menor cumpla ocho años.
Este permiso constituye un derecho individual e intransferible con remuneración íntegra, equivalente al salario bruto, y está exento de IRPF. Desde su instauración en 2021, tras reemplazar las prestaciones tradicionales de maternidad y paternidad, el permiso ha evolucionado continuamente: en 2019, el permiso de paternidad aumentó de cinco a ocho semanas, en 2020 a doce, y en 2021 se equipararon en duración para ambos progenitores, estableciéndose en 16 semanas, con seis obligatorias e inmediatas tras el nacimiento o adopción.
La reforma actual contempla también casos especiales, como nacimientos múltiples, adopciones o situaciones de discapacidad. En estos casos, el permiso se incrementa en una semana adicional por cada progenitor, y si el nacimiento es prematuro o el bebé requiere hospitalización, el cómputo puede comenzar tras el alta hospitalaria. En situaciones de parto prematuro con hospitalización prolongada, se añaden hasta trece semanas extras, según la duración de la hospitalización.
En caso de fallecimiento del bebé, el período de suspensión se mantiene, aunque los progenitores pueden solicitar reincorporarse tras las seis semanas obligatorias. Si uno de los padres fallece, el otro puede hacer uso del resto del permiso pendiente, garantizando así la protección del derecho al cuidado en momentos críticos.
El costo de este permiso será íntegramente asumido por la Seguridad Social, que abonará el 100% de la base reguladora, sin descuentos por IRPF, lo que garantiza que los beneficiarios reciban su salario completo durante el período de permiso. No obstante, la tramitación del permiso aún enfrenta ciertos obstáculos políticos. El ministro de Cultura ha pedido al PSOE que desbloquee la aprobación de la retribución de estos permisos mediante un real decreto-ley, reforzando la urgencia y la necesidad de avanzar en la materia.
La distribución del permiso contempla que las primeras 17 semanas (28 en familias monoparentales) puedan disfrutarse hasta que el niño cumpla un año, con las seis semanas iniciales reservadas para su uso obligatorio e ininterrumpido inmediatamente después del nacimiento. Además, las madres biológicas tienen la opción de anticipar su permiso hasta cuatro semanas antes del parto. Las semanas restantes se pueden solicitar de manera flexible, en periodos semanales o intermitentes, adaptándose a las necesidades y acuerdos con las empresas, siempre dentro de los primeros doce meses de vida del menor. La posibilidad de extender el permiso hasta que los hijos tengan ocho años apunta a una mayor flexibilidad y a un enfoque de corresponsabilidad real.
En situaciones de nacimientos múltiples, adopciones o discapacidades, el permiso puede incrementarse en una semana por cada progenitor. Asimismo, el permiso puede ajustarse en caso de nacimientos prematuros o si el recién nacido requiere hospitalización prolongada, posibilitando que el cómputo comience tras el alta o sumando semanas adicionales en función de la duración de la hospitalización.
Mientras tanto, las familias que deseen solicitar estos permisos pueden hacerlo por diversos medios, incluyendo plataformas digitales y procesos presenciales, mediante la presentación de documentación que certifique el nacimiento, adopción o acogimiento, así como informes médicos y otros requerimientos específicos según cada caso.
La continuidad en la ampliación de estos derechos refleja un compromiso del Ejecutivo para que la maternidad y la paternidad no sean obstáculos en el ámbito laboral ni desencadenen desigualdades de género. La normativa busca crear un entorno más justo y equilibrado, donde el cuidado de los hijos sea una responsabilidad compartida y valorada socialmente, en línea con las políticas europeas que apuntan hacia una mayor flexibilidad y protección para las familias.
